RETROCEDER FRENTE A UN ESPEJO
MUJER
Hace más frío del que debería. Hace demasiado frío y no nos podemos quejar. Vivir es un desastre lento. Como la contaminación del mar. Vivir es dejar corriendo el agua y que me rechinen los dientes. A veces olvido si he vivido. Quisiera poder borrar la marca de mis glúteos atrofiados en la silla. Borrar los olores que he ido dejando en los lugares por los que pasé. Todas esas células que mueren incesablemente cada segundo y que van esparciéndose por todos lados sin que pueda controlarlas. No se cansan de morir y de dejar mi rastro. Cómo detenerlas. Quedarme quieta. Morir quieta. Capturar todo lo que he ido dejando y hacerlo morir al mismo tiempo. Enterrar todas esas partecitas de mí en el lugar más recóndito, en la arena más profunda. Volverme sedimento. Que de mí crezca algo. Eso es más vivo que nada de lo que he vivido. Se supone que debería ser una máquina de vida. Pero soy una máquina de carne.
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