La mata de mi pelo
Vuela
Y en su liviandad
Se encuentra con una pared de cemento
Soy un pedazo de charqui
estancado entre dos muelas
Soy la soledad
La soledad sirve al amor
y el amor, es lo más entero del mundo
Hay tantas cosas sobrevaloradas...
Sueño con el regreso y acabo de partir.
Voy a escribir al colibrí que bebe del aloe
como mi pecho bebe del sol
voy a entibiar este frío que se ha instalado en mis pies y corazón
voy a hacerlo con canción
El sol intenta abrazarme y no estoy. Aparecen los mosquitos que se alimentan de mí. Una planta seca me dio frutos y yo no encuentro raíz. Febrero. Febrero. Cisnes de plástico nadan sobre el petróleo y antibiótico de las salmoneras. Se establecieron los cuatro reinos de la locura y no me canso de gritar: ¡Que se acabe el capital! La humanidad rastrera tendrá de qué acordarse cuando por fin el agua se transforme en alquitrán. Subirán por las aguas nuestros cadáveres y los niños de metal sabrán jugar con esa arena salivosa de la nueva realidad. O tan solo se encapsularán rodeados de pantallas que proyecten prehistóricos paisajes de nuestras tumbas oxidadas. La civilización de museo. Rájenles los bolsillos y vean: nuestras batallas serán anécdotas y no escribiremos la historia.
Me moriré de anorexia. Me enterraré en el mar con las gaviotas despidiéndose a carcajadas, y veré desde el mar mis entrañas colgando de los postes como cables. Las gotas de sangre cayendo como llovizna matutina confundirán a los peces. Y después de toda la artimaña de las cuatro pirámides, solo encontrarán decepción y enfermedad.¿Serán las mismas gaviotas?
como aviones de otras galaxias
como serpientes
como volcanes
Se trasladan las nubes
en ese, un otro tiempo
y no quiero dejar de creer
en el evento inquebrantable que es
un nuevo ocaso de la materia
que ya no es azul y amarilla sino roja y negra
que ya es noche
y será noche otra vez mañana
y en el mar descansa
esa ilusión
de que mañana sí
quiero ver
los azules y amarillos que se dibujan allá lejos
Aquí dejo registro
de que la belleza habita en mí
y de que el amor
existe
ahora todo es gris
pero no
Sí quiero
Hablar con Dios
para decirle
que estoy acá
añorando su susurro
entablando un diálogo solitario
en busca del abrigo
de una epifanía
Atraigo lo que traigo
a este mundo del pacífico
pasarán los pacifistas
y en el caos que he dejado
calarán las calaveras
en busca de algún rastro
de alguna quimera
que hable de mi pasado
AMARSE SIN TREGUA
MUJER
CUANDO MUERA quiero estar en medio de un jardín de petunias. Los que me quieran saludar que se suban a los miradores y desde los ascensores de este puerto triste revoloteen un pañuelo blanco. Yo observaré ciega con mi larga vista. Y de larga vista a larga vista me saludarán a mis ojos turnios de sequía y notarán que el rimmel que le pusieron a mi cadáver no es el mismo que yo usaba. Mi vestido será rojo para que no se note el desangre de mis entrañas y debajo de mí estaré escondida con mis intestinos en la boca.
Comer reír ahorcarse
Retroceder frente a un espejo
Amarse sin tregua.
RETROCEDER FRENTE A UN ESPEJO
MUJER
Hace más frío del que debería. Hace demasiado frío y no nos podemos quejar. Vivir es un desastre lento. Como la contaminación del mar. Vivir es dejar corriendo el agua y que me rechinen los dientes. A veces olvido si he vivido. Quisiera poder borrar la marca de mis glúteos atrofiados en la silla. Borrar los olores que he ido dejando en los lugares por los que pasé. Todas esas células que mueren incesablemente cada segundo y que van esparciéndose por todos lados sin que pueda controlarlas. No se cansan de morir y de dejar mi rastro. Cómo detenerlas. Quedarme quieta. Morir quieta. Capturar todo lo que he ido dejando y hacerlo morir al mismo tiempo. Enterrar todas esas partecitas de mí en el lugar más recóndito, en la arena más profunda. Volverme sedimento. Que de mí crezca algo. Eso es más vivo que nada de lo que he vivido. Se supone que debería ser una máquina de vida. Pero soy una máquina de carne.
Qué pasa con el aclarar
Dónde está
Hace días que se escapa
Y no alcanza
a empezar el día
Solas, las mañanas
Huyen
Constatan y huyen
Del lugar y del tiempo
que las ve nacer
Parece que ya se vació mi corazón Y las huellas que hay en él Los recuerdos No son más que brisa, que papel La sonrisa, un rastro Ni bien ...